L’Impératrice nos devela qué hay detrás de su segundo álbum, Tako Tsubo
Cuando comencé a escribir música, aún trabajaba como periodista. Fue entonces cuando descubrí una emoción salvajemente femenina en mí, algo que no podía dominar», explica Charles, fundador de la banda. Bajo el dominio de ese excitante hallazgo, surgió L’Impératrice en 2012, con un eléctrico sonido pop de alma disco.
Al comienzo, el proyecto era puramente instrumental, conformado por Charles de Boisseguin, Hagni Gwon, David Gaugué, Achille Trocellier, Tom Daveau, hasta que, en 2015, la cantante de jazz Flore Benguigui se integró con su voz aterciopelada. A pesar de que la mitad de la banda tuvo un entrenamiento formal de música clásica, el fundador y la vocalista abordan la composición y los arreglos de manera intuitiva. «Se pueden necesitar conocimientos para entender una armonía, pero la música es un proceso emocional, que puede surgir de una idea», comenta de Boisseguin.
El puerto marroquí de Tánger, punto de encuentro de la generación beat, despertó en L’Impératrice un renovado interés multicultural que transmutó en su segundo disco, formado por trece odas musicales: Tako Tsubo. El título se refiere al síndrome del corazón partido —«trampa del pulpo», en japonés—, ocasionado por un frenesí de emociones positivas y negativas. Ese encuentro de choque, era precisamente el efecto pasional que los músicos querían evocar.
«El primer álbum se concentraba más en una energía, esta vez todo fue mucho más preciso y nos tomamos la libertad de crear brechas y rupturas sorprendentes», dice Benguigui. Su más reciente sencillo Peur de filles, se estrenó con un video anclado a un universo cinematográfico, repleto de referencias del cine de terror de la década de los años sesenta, y el estilo narrativo visual del director Quentin Tarantino.
El arte del álbum estuvo a cargo de Ugo Bienvenue, de Préférence système, joven ilustrador francés que ha colaborado con maisons como Hermès. «Él tuvo la idea de dibujar las Moiras en la portada. Los tres personajes vienen de la mitología griega; eran divinidades que decidían la vida y la muerte de las personas, incluso de los dioses. Bienvenue ilustró aquellas personificaciones del destino, sosteniendo en sus manos los hilos de la vida y un par de tijeras», explica el fundador.
«Como en Tako Tsubo, puedes tener un hilo que se lleva alargando desde siempre y de la nada, se rompe» dice la vocalista, «lo que me gustó de colaborar con Ugo, fue que su estilo es moderno y vintage, a la vez. Si observas sus cómics, puedes encontrar referencias distópicas. Además, su trabajo es muy hermoso y queda muy bien con nuestra música». Y es que, como ella misma reconoce, quizás haya algún poder superior que maneja, como mejor le parece, los hilos de nuestra existencia.